Por Rebeca Isabel Henríquez Herrera
15 de octubre de 2026

La psicología dice la infancia de las décadas del 60 y 70 estuvo marcada por diferentes formas de crianza y mayores espacios de independencia para algunos niños. Las investigaciones explican cómo influyen la autonomía, el acompañamiento familiar y las experiencias tempranas en el desarrollo emocional

Por qué los niños que crecieron en los años 60 y 70 aprendieron a manejar sus emociones de otra manera: qué dice la psicología.

Crecer durante las décadas de 1960 y 1970 implicaba una experiencia muy distinta a la actual, ya que no había teléfonos inteligentes, ni redes sociales, ni otros estímulos. Según expertos en psicología, la infancia y la adolescencia transcurrían con mayor libertad, menos supervisión y una relación más directa con el entorno.

Especialistas señalan que aquellas condiciones moldearon formas de enfrentar la vida adulta con mayor resiliencia, creatividad y capacidad de adaptación. Son lecciones de vida que, según la psicología, aprendieron quienes crecieron en esas décadas.

Eran los niños que iban solos al colegio, resolvían sus propias disputas en el patio y solo oían "volvé antes de la cena". Ese tipo de infancia prácticamente ha desaparecido, sustituida por un mundo donde los padres pueden rastrear la ubicación de sus hijos hasta la entrada de casa. Ahora, un exhaustivo metaanálisis publicado en Development and Psychopathology ha aportado datos concretos que confirman lo que muchos sospechaban: cuando los padres controlan demasiado a sus hijos, su salud mental puede verse afectada.

Era habitual que los chicos regresaran solos a casa, prepararan algo de comer o resolvieran problemas diarios.

No existían premios por participar ni una protección constante frente al error. Perder un juego o no lograr un objetivo implicaba aceptar la frustración y volver a intentarlo, una experiencia clave para desarrollar tolerancia al fracaso.

El estudio dirigido por Qi Zhang de la Universidad de Wisconsin-Madison y Wongeun Ji de la Universidad Global de Handong, analizó 52 artículos de investigación independientes con decenas de miles de participantes. Los investigadores hallaron vínculos pequeños, pero estadísticamente significativos, entre la sobreprotección parental y la depresión, la ansiedad y otros síntomas internalizantes. La edad promedio de los participantes era de aproximadamente 20 años, lo que significa que los hallazgos reflejan en gran medida la salud mental de adolescentes y adultos jóvenes.

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