6 meses por 32 aguacates: la desigualdad de clases se convierte en ley en República Dominicana

Por Rebeca Isabel Henríquez Herrera
24 de julio de 2026

San Francisco de Macorís, Provincia Duarte – 24 de julio de 2026

El caso conocido en el Tribunal de Ocoa —donde un joven fue condenado a seis meses de prisión por sustraer 32 aguacates— no es un hecho aislado: es la prueba más cruda de cómo funciona la justicia en nuestro país hoy.

Mientras quien toma lo mínimo para sobrevivir recibe cárcel inmediata, vemos con frecuencia que quienes desvían millones del erario público, cometen fraudes millonarios o dañan el patrimonio colectivo obtienen beneficios, arresto domiciliario o incluso quedan libres mientras transcurren los procesos. Si robas poco, vas a la cárcel; si robas millones, te quedas en tu casa: esa es la realidad que indigna a todo el pueblo dominicano.

La desigualdad de clases ha penetrado hasta el sistema de justicia: la ley no se aplica igual para el pobre que para el poderoso. No hay justicia verdadera cuando el castigo depende de cuánto tienes en el bolsillo, de quiénes son tus conocidos o de qué posición ocupas.

Desde la Fundación Derechos Humanos Global exigimos que la justicia sea realmente igual para todas las personas, sin distinción de condición económica o influencia. No podemos aceptar que la pobreza sea tratada como un delito, mientras la corrupción y el abuso de poder siguen siendo tratados con privilegios.

“La justicia no debe tener cara ni bolsillo: debe ser igual para quien no tiene nada y para quien lo tiene todo. Lo contrario no es ley, es injusticia.”

— Rebeca Henríquez, Presidenta FDHG

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