Derecho a la integridad personal y a la libertad: pilares irrenunciables
Santo Domingo RD, 27 de junio de 2026
Desde la Fundación Derechos Humanos Global recordamos que el derecho a la integridad personal y el derecho a la libertad son garantías fundamentales, reconocidas en la Constitución de la República Dominicana y en todos los tratados internacionales de derechos humanos. Sin ellos, no existe verdadera dignidad ni convivencia democrática.
¿En qué consisten exactamente?
• Derecho a la integridad personal: Nadie puede ser sometido a torturas, maltratos físicos o psicológicos, humillaciones, tratos crueles, inhumanos o degradantes. Este derecho protege nuestro cuerpo, nuestra salud y nuestra tranquilidad, y aplica para todas las personas sin excepción, incluidos niños, niñas, personas con autismo, adultos mayores y quienes se encuentran bajo custodia de las autoridades.
• Derecho a la libertad: Ninguna persona puede ser detenida, retenida o privada de su libertad sin una orden judicial válida, ni por un tiempo mayor al que establece la ley. Incluye también el derecho a transitar libremente, elegir dónde vivir y desplazarse por el territorio, siempre respetando los derechos de los demás. Quien es detenido tiene derecho a conocer los motivos, a contar con asistencia legal y a ser juzgado en un plazo razonable.
¿Por qué se ven afectados con frecuencia?
Como hemos explicado en nuestras charlas y comunicados, la causa principal es el desconocimiento:
• Muchas veces las autoridades actúan sin respetar el procedimiento legal, confundiendo la labor de seguridad con el abuso de poder.
• La ciudadanía no sabe que tiene derecho a exigir respeto, ni conoce los pasos a seguir si estos derechos son vulnerados.
• Se piensa erróneamente que la seguridad se logra restringiendo libertades o tratando mal a las personas, cuando en realidad la seguridad verdadera solo se construye respetando la ley y la dignidad humana.
Esto también se relaciona con lo que planteamos en la relación entre prensa y autoridades: cuando no hay claridad sobre derechos y límites, surgen roces que terminan afectando a toda la comunidad.
¿Qué podemos hacer?
• Conocer para defender: Saber qué nos corresponde es el primer paso para no ser víctimas de abusos.
• Exigir cumplimiento: Toda autoridad está obligada a respetar y hacer respetar estos derechos, sin excepciones.
• Denunciar responsablemente: Si se vulnera la integridad o la libertad, se puede acudir a instituciones competentes y a organizaciones como la nuestra para recibir orientación y acompañamiento.
La libertad no es hacer lo que queramos, sino hacer lo que nos corresponde respetando a los demás; y la integridad es la garantía de que nadie nos hará daño por ninguna razón.
“Sin integridad no hay dignidad; sin libertad no hay justicia. Ambos derechos son irrenunciables y deben ser protegidos por todos.”
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