EL ACOSO ESCOLAR: UNA VIOLACIÓN DE DERECHOS HUMANOS CON CONSECUENCIAS IRREVERSIBLES
San Francisco de Macorís, 28 de mayo de 2026 – El acoso escolar, también denominado bullying, se define como una conducta de agresión u hostigamiento repetida e intencional, ejercida por un estudiante contra otro, con el fin de causar daño, intimidación o exclusión. Desde la perspectiva de los derechos humanos, esta práctica constituye una grave violación a la dignidad humana, al derecho a la integridad personal, a la educación y a un entorno seguro y libre de violencia, tal como lo establecen la Convención sobre los Derechos del Niño y las leyes dominicanas de protección a la infancia y adolescencia.
Para la Fundación Derechos Humanos Global, esta problemática no debe ser interpretada como una etapa natural del crecimiento o un conflicto menor entre pares, sino como una manifestación de violencia, abuso de poder y discriminación que requiere intervención inmediata, firmeza y responsabilidad compartida entre la familia, la escuela y el Estado. El acoso puede presentarse de forma física, verbal, psicológica, social o digital (ciberacoso), y en todos los casos representa un riesgo serio para el desarrollo integral de los menores.
⚠️ CONSECUENCIAS DEL ACOSO ESCOLAR
El impacto de estas agresiones trasciende el momento en que ocurren, generando secuelas que pueden prolongarse toda la vida. Las afectaciones se clasifican en tres dimensiones:
🔹 Consecuencias para la víctima:
• Psicológicas y emocionales: Ansiedad, depresión, baja autoestima, sentimientos de impotencia, miedo constante, trastornos del sueño y alimentación, y pérdida de confianza en los demás. En los casos más graves, puede derivar en ideación o intentos de suicidio.
• Académicas: Disminución del rendimiento escolar, ausentismo, rechazo al entorno educativo, fracaso escolar y abandono de los estudios, al verse el centro educativo como un lugar de amenaza y no de formación.
• Físicas: Lesiones, dolores somatizados (cefaleas, dolores abdominales), deterioro de la salud general y afectación directa a su integridad física.
• Sociales: Aislamiento, dificultad para establecer vínculos sanos, pérdida de redes de apoyo y dificultades para integrarse en grupos sociales.
🔹 Consecuencias para quien ejerce la agresión:
• Conductuales: Incremento de conductas violentas, falta de empatía, normalización de la agresión como forma de resolución de conflictos y tendencia a la dominación y la violación de normas.
• Legales y sociales: La legislación dominicana establece medidas de protección, corrección y, cuando corresponde, responsabilidad penal o administrativa según la edad y la gravedad del hecho. Estas conductas, si no se corrigen, suelen escalar hacia la violencia juvenil, delincuencia y dificultades graves de convivencia en la adultez.
• Éticas: Desarrollo de una personalidad basada en el abuso, la falta de respeto y la incapacidad de asumir consecuencias de sus actos.
🔹 Consecuencias para la comunidad educativa:
• Generación de un clima de miedo, desconfianza e inseguridad que afecta la calidad de la enseñanza y el bienestar de todos los estudiantes.
• Desprotección del derecho fundamental a recibir educación en condiciones dignas y seguras.
MARCO LEGAL Y RESPONSABILIDAD
La República Dominicana cuenta con el marco normativo necesario para enfrentar esta situación, entre ellos la Ley 136-03 Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes, y la Ley General de Educación 66-97, que obligan al Estado, las escuelas y las familias a garantizar entornos protectores.
La Fundación Derechos Humanos Global, que preside la Lic. Rebeca Henríquez, reitera su compromiso de educar, orientar y vigilar el cumplimiento de estos derechos. Exigimos a las autoridades educativas y de protección integral la implementación efectiva de protocolos de detección temprana, intervención inmediata, seguimiento psicológico y sanciones ejemplarizantes contra quienes permiten o ejercen estas prácticas.
La prevención comienza con la educación en valores: respeto, igualdad, tolerancia y empatía. Ningún niño o adolescente debe vivir con miedo. Hacemos un llamado a la ciudadanía a denunciar cualquier señal de violencia, a no minimizar los hechos y a actuar en defensa de la dignidad de nuestros menores.
Departamento de Prensa
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