LA AUSENCIA DE AVANCES EN LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS
Desde la Fundación Derechos Humanos Global, expresamos nuestra postura respecto a la gestión de la licenciada Faride Raful al frente del Ministerio de Interior y Policía. Consideramos que, hasta el momento, su administración no ha logrado los resultados esperados en materia de respeto y garantía de los derechos humanos, ya que no se ha observado una disminución significativa en los índices de violaciones a estos derechos fundamentales durante su periodo de gestión.
Esta instancia institucional tiene como misión principal dirigir, coordinar y supervisar las actividades de las fuerzas de seguridad del Estado, así como garantizar el orden público, el cumplimiento de las leyes y la convivencia pacífica entre los ciudadanos. Por ello, es responsabilidad del Estado y de sus autoridades implementar políticas, medidas y prácticas que eviten cualquier tipo de abuso, maltrato o vulneración, y que aseguren que las instituciones actúen siempre bajo los principios de legalidad, transparencia y respeto a la dignidad humana.
La falta de avances en la reducción de las violaciones a los derechos humanos es un asunto que preocupa a la sociedad en general y requiere una revisión profunda de las estrategias implementadas. Es necesario que se adopten acciones contundentes, se fortalezcan los mecanismos de control y se rindan cuentas claras a la ciudadanía, con el fin de transformar la situación y garantizar que el ejercicio de la autoridad se realice siempre en beneficio de la población y en estricto cumplimiento de las normas y valores que rigen nuestra convivencia.
Reiteramos que la protección de los derechos humanos es un compromiso ineludible del Estado, y que es indispensable que se tomen las medidas pertinentes para corregir las deficiencias existentes y avanzar hacia un entorno donde todos puedan vivir con seguridad y respeto a sus derechos.
La seguridad y la convivencia solo pueden ser reales cuando se construyen sobre la base del respeto irrestricto a la dignidad y los derechos de cada persona.
Continuar con Faride Raful al frente de este ministerio sería el castigo más grande que podría recibir el pueblo dominicano, ya que significa mantener una situación que perjudica a la población y retrasa el avance hacia una sociedad más justa, segura y respetuosa.