La Corrupción y la Integridad en la Justicia Dominicana

Por Rebeca Isabel Henríquez Herrera
30 de marzo de 2026

La detención del fiscal Aurelio Valdez Alcántara, acusado de recibir un soborno de US$10,000, es un recordatorio alarmante de los desafíos que enfrenta nuestro sistema de justicia en la República Dominicana. Este incidente no solo pone en entredicho la credibilidad de la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (PEPCA), sino que también plantea serias interrogantes sobre la integridad de otros servidores públicos.

La corrupción es un cáncer que erosiona la confianza pública en las instituciones. La revelación de este caso nos obliga a cuestionar si hay otros fiscales o funcionarios involucrados en prácticas corruptas. Es fundamental que la PEPCA actúe con la máxima transparencia, abriendo una investigación exhaustiva que revele la magnitud de este problema. La falta de acción podría enviar un mensaje devastador: que la corrupción puede prosperar sin consecuencias.

Instamos a la Procuradora General, Yeni Berenice Reynoso, a tomar medidas decisivas. No se trata solo de un caso aislado; es una oportunidad para limpiar las filas de la justicia y restaurar la confianza de la ciudadanía. Cada día que pasa sin una respuesta clara y contundente es un día más en el que la corrupción se fortalece y la justicia se debilita.

La lucha contra la corrupción no es solo responsabilidad de las autoridades; es un esfuerzo colectivo que requiere el compromiso de todos los sectores de la sociedad. Como Fundación Derechos Humanos Global, instamos a todos los ciudadanos a exigir un sistema judicial que no solo sea efectivo, sino también ético y transparente. La integridad en la justicia no es un lujo, es una necesidad.

Apoyemos iniciativas que promuevan la transparencia y la rendición de cuentas. Solo así podremos construir un futuro donde la justicia sea verdaderamente accesible para todos

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